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Bosque Nevado.

Habia una vez, en medio de un gran bosque, un pequeño pueblo donde ocurrió algo que a todos dejó intrigados. Una noche de niebla en que no se veía ni el suelo que se pisaba, llegó un caminante diciendo que una extraña luz había ido por delante de él marcándole el camino para no perderse.

Otra noche volvió a suceder lo mismo. Un joven se había perdido buscando leña en el bosque y no encontraba el camino de vuelta. De repente, vió una pequeña luz que se movía delante de él. La siguió y, gracias a ella, pudo volver al pueblo. La gente no sabía que pensar de todo esto.Unos decían que todo aquello era un cuento. Otros decían que era cosa de duendes. Y algunos fueron a registrar el bosque pero no encontraron nada. Pero fuera lo que fuera, no habia duda de que aquella extraña luz no era peligrosa.

Un frio día de invierno cayó de improviso una tormenta de nieve tan grande que dejó incomunicado al pueblo. Un niño que era pastor quedó atrapado en la montaña. Por más esfuerzos que hicieron por ir a buscarle, fue imposible. La nieve era tan blanda, y había caido tanta, que no se podía caminar ni un paso sin hundirse hasta la cintura. Cayo la noche y todos temieron que el niño muriera de frio.

A la mañana siguiente, cuando la nieve estaba más firme, todo el pueblo fue en su busca. Despues de mucho buscar, lo encontraron acurrucado y dormido en el hueco de un árbol.Era un milagro que que nu hubiera muerto congelado. Cuando el niño despertó, les contó una increible historia.

Les dijo que una misteriosa luz le había guiado hasta el hueco del árbol para que se refugiara en su interior. Y allí descubrió que aquella luz no era más que una pequeña luciernaga. Ella se quedó con él toda la noche dándole con su luz un calor tan agradable, que se quedó dormido. Todos quedaron asombrados ante esto. Entonces buscaron a la luciernaga en el hueco del árbol, pero por desgracia la encontraron muerta en un rincón. Había consumido toda su prodigiosa energía por salvar al niño.

Cogieron a la pequeña luciernaga y la llevaron a la plaza del pueblo, donde le hicieron un monumento. Y, hoy en día, los que visitan el pueblo, pueden encontrar allí una luz siempre brillante y una placa en la que pueden leer: “A la luciernaga que utilizó su luz para hacer el bien entre nosotros”

 

NAVEGANTES/2. Nuestra tarea
Talleres para el tiempo de postcomunión(9-11 años)
José Real Navarro

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